domingo, 26 de abril de 2009

La Vida de "Canebo"

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por su espectacular ají de gallina con papa amarilla, huevito duro, aceituna y arrocito blanco. "María, una vez mi viejita me dijo que una persona no nace mala, sino se hace. Pero esto no se ajusta a la vida de Juan Aguilar Chacón, el feroz 'Canebo'. A sus cortos 14 años ya manejaba un arma y, sin asco, era parte de tiroteos, sin importarle las consecuencias. Hasta ahora recuerdo la entrevista que Beto Ortiz le hizo, cuando ese 'monstruo' tenía apenas 17 años. Feliz de la vida contaba sus hazañas. Se reía y decía estar orgulloso de haber matado a inocentes y sobre todo de violar a más de veinte 'gringas bien bonitas'. "No cualquiera lo hace", dijo entre risas. Encima, no le gustaba que lo llamaran asesino. Se 'palteaba', porque -según dijo- solo metía bala cuando lo 'guerreaban' (atacaban). Ahora, lo han vuelto a detener tratando de extorsionar a vigilantes en La Victoria, justo por donde se crió, El Porvenir y Renovación. Todo drogado, apestoso, sin dientes y envejecido, pese a sus 32 años, 'Canebo' regresó a prisión, pero la pregunta es: ¿por cuánto tiempo?
Lo más seguro es que nuestras autoridades lo vuelvan a soltar y permitan que un sujeto, con las entrañas podridas, regrese a la sociedad a seguir cobrando víctimas. Cuando escuchaba a 'Canebo', de joven, pensaba que tal vez era un muchacho confundido, producto del ambiente violento donde vivió su infancia, y que en el futuro cambiaría. No fue así. Ni sus decenas de entradas a la cárcel, ni el nacimiento de su hija y el rechazo de su madre, doña Doris de Aguilar -quien pidió que nunca lo soltaran-, lo hizo cambiar. Nació malo y morirá igual. Al menos ahora de viejos, Django o Perochena, han decidido cambiar y seguir el camino de Dios, pero 'Canebo' aún sigue sediento de sangre. El ex policía que ayudó a su detención, la última vez, lo conoce desde hace mucho tiempo. Contó que la primera vez que lo detuvo fue por un 'pollo a la brasa' que el delincuente había robado. Lo vio crecer en edad y fechorías. Ahora, este buen hombre debe de cargar con otro problema: la amenaza de este asesino, quien se la 'juró' públicamente". Pucha, ese delincuente me da mucho miedo. Me voy, cuídense.

1 comentario:

  1. es el resultado de la falta de control por aparte de los padres y que nunca compartieron cariño por ambas partes.en la actualidad el ministerio del interior actúa de familia miranda sin decir nada por el desorden social "el quién mata también deben morir abaleado"

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